Cómo es una sesión de Reiki

Recibir una sesión de Reiki es una experiencia especial y renovadora. Durante una sesión el cliente se deja mimar y hace poca cosa más.

Antes del tratamiento, se habla de la problemática que le ha llevado a uno a pedir la sesión con el terapeuta para que este sepa como tratar-lo. Este buscará los recursos y las técnicas más adecuadas al caso. El tratamiento es una imposición de manos, cómo una recarga con una energía que nos guiará y sanará. El terapeuta intentará transmitir que una actitud de vida positiva y los cambios de patrones problemáticos es algo necesario y que el paciente debe emprender con la ayuda de Reiki.

woman receiving reiki treatment 203763

La persona que recibe la sesión se descalza y se tumba, con la ropa puesta, en la camilla. A partir de aquí ya no tiene nada que hacer. Es recomendable no hablar y quedarse totalmente relajado o relajada. Esto no significa que hablar esté prohibido, se le pueden hacer preguntas al terapeuta si algo causa inquietud y se le debe explicar si se siente alguna sensación incómoda (dolores, emociones…) pues el terapeuta debe conocerlos y tratarlos adecuadamente. Lo habitual es que el cliente se tumbe y se olvide de todo mientras dura el tratamiento. A veces una persona puede dormirse si está cansada. Si recibes una sesión de Reiki, olvídate de todo, déjate ir y disfruta.

A partir de aquí el practicante se prepara, traza en el aire y con las manos los símbolos que necesita y empieza a poner las manos sobre el paciente (apenas rozando o sin tocar) en diversas posiciones. Durante la sesión seguramente el terapeuta trazará más símbolos y hará por encima del cuerpo del paciente movimientos para movilizar la energía adecuadamente. Las posiciones sirven para repartir la energía por todo el cuerpo y se concentran allá donde se localice la dolencia. Finalmente el terapeuta finaliza la sesión y avisa suavemente al paciente.