Entrevista a E. Guirado sobre el Test de Sangre HLBO

El test de sangre HLBO -fruto del trabajo de los investigadores Heitan, Lagarde y Bradford- es sin duda uno de los principales recursos preventivos de los que los médicos disponen hoy. Y es que el mero estudio microscópico de unas gotas de sangre coagulada permite obtener con él información sobre las predisposiciones patológicas, las carencias nutritivas, los tóxicos que hay en nuestro organismo, el estado de los procesos de oxidación, los posibles desequilibrios metabólicos, el grado de estrés y otras carencias y disfunciones que pueden llegar a convertirse en graves patologías si no son rápidamente afrontadas. Fernando Guirado, especialista en este método, nos lo ha explicado.

 

La medicina convencional se caracteriza básicamente por usar fármacos que no curan ninguna patología y solo alivian síntomas. Así que el síntoma se ha convertido en el becerro de oro, en el centro y motor de la práctica médica al que el médico rinde culto. Por eso el 99% de la población tiene en sus casas botiquines llenos de ellos: analgésicos, antipiréticos, antiinflamatorios, antiácidos, antihistamínicos, antidiarreicos, antihipertensivos, anticolesterolemiantes, antibacterianos, antivirales, antimicóticos, antiparásitos, antiestreñimiento, antidepresivos, antipsicóticos, antiestrógenos y un innumerable etcétera de “antis” que al tiempo que nos ha hecho drogodependientes esquilma injustificadamente las arcas del estado y convierte en cada vez más ricos a los fabricantes de medicamentos y en cada vez más enfermos a quienes los consumen. Siendo lo peor que a pesar de tales fármacos el síntoma –y por supuesto el problema que lo origina- no suele desaparecer. A fin de cuentas la actual forma de entender la medicina no parece asumir la complejidad del ser humano y la necesidad de contemplar holísticamente sus problemas de salud.

Pues bien, una de las mejores herramientas que la moderna tecnología ha puesto a nuestra disposición en ese sentido es posiblemente el test sanguíneo HLB (o HLBO como también se le conoce) porque según quienes lo desarrollaron basta una sola gota de sangre coagulada para conocer el estado global de cada uno de nuestros órganos y sistemas y, por ende, cómo van evolucionando éstos con el tiempo.

La verdad es que cuando vi por primera vez las fotos de una gota de sangre a través del microscopio fui incapaz de entender cómo alguien puede extraer información sobre el estado de salud de una persona con su mera imagen; es más, fui incapaz de detectar esos cambios en las proteínas que tan significativos le parecen a los expertos. Claro que lo mismo me pasa ante una ecografía, un TAC o una resonancia magnética. Y es que al parecer entre la gota de sangre de una persona sana y la de alguien que padece una enfermedad degenerativa hay tal diferencia en su estructura que el especialista lo aprecia sin problema.

EL ORIGEN DEL TEST HLB

Los actuales tests HLB hunden sus raíces en las investigaciones sobre coagulación sanguínea efectuadas por el médico francés Jacques Pierre Antoine Béchamp (1816-1908). Béchamp demostró que el proceso de fermentación en el organismo -incluyendo la formación de fibrina- refleja los trastornos en el metabolismo que causan los microorganismos patógenos. Y desde entonces decenas de investigadores han seguido visualizando gotas, dibujando formas, comparando síntomas y analizando comportamientos hasta convertir el test HLB en una herramienta preventiva que según quienes lo han desarrollado permite situar al médico o terapeuta un paso más allá en el conocimiento de lo que le ocurre al paciente al ofrecerle una visión médica preventiva de su organismo.

La abreviatura HLB procede de las iniciales de los grandes impulsores de esta técnica, pioneros entre 1930 y 1950 en estudiar la forma y características que adquiere una gota de sangre cuando se coagula y cómo las enfermedades del individuo la modifican: el doctor Heinz Heitan -quien llamó la atención internacional sobre la prueba en una conferencia sobre cáncer en Viena en 1954-, el oncólogo Philippe Lagarde -su discípulo- y el cirujano norteamericano Leonard Bolen -diseñador de un test para detectar tumores gastrointestinales-. Sin embargo la experimentación, muy centrada en sus comienzos en detectar microorganismos patógenos en pacientes con cáncer, fue abriendo de tal forma el abanico de información que con el tiempo se detectarían con un solo vistazo a una gota de sangre a través del microscopio decenas de factores de riesgo.

Ahora bien, quien más contribuyó a su desarrollo fue el investigador norteamericano Robert Bradford-uno de los principales defensores de la Medicina Integrativa,fallecido el año pasado- quien en los años 70 a 90 del pasado siglo XX estudió de forma exhaustiva el fenómeno de la coagulación mejorando el conocimiento de los procesos ya estudiados y descubriendo el rastro destructor que los radicales libres dejan en la sangre, visibles en la gota coagulada. Siendo así como observó más de 35 alteraciones en la morfología de las gotas de sangre que con el tiempo relacionaría con diferentes factores de riesgo. Demostrando así que con una técnica no invasiva –la gota se obtiene con un sencillo pinchazo en la yema de un dedo- es posible obtener gran cantidad de información sobre el estado de salud de una persona. En suma, un método útil en todo tipo de trastornos -inmunes, autoinmunes, degenerativos, cardiovasculares, hormonales, respiratorios, cáncer…- que permite incluso valorar las posibles intolerancias y alergias alimentarias, las alteraciones de la flora intestinal (disbiosis), los déficits vitamínicos, las disfunciones hepáticas y pancreáticas, las inflamaciones, el estrés fisiológico, los problemas intestinales, los reumáticos y hasta los emocionales.

¿Y por qué se conoce también el test como HLBO? Pues se le ha añadido una “O” final en homenaje a las aportaciones del doctor Henk Oswald -primero en utilizar el test en Europa y profesor de buen número de profesionales de salud- quien descubrió posteriormente más de sesenta nuevos factores de riesgo en la gota de sangre coagulada. Gracias a lo cual constituye hoy una valiosa herramienta de investigación y prevención que en manos de un médico o terapeuta preparado en la interpretación adecuada de las imágenes -lo que no siempre es sencillo- supone una gran ayuda parahacer un diagnóstico previo, confirmar uno ya hecho y, sobre todo, seguir la eficacia o inutilidad de un tratamiento.

UN EXTRAÑO MUNDO DE FORMAS Y COLORES

Así nos lo explicaría el naturópata español Fernando Guirado -autor del libro Test de HLBO. Diagnóstico a través de una gota de sangre coagulada- quien nos contaría que cuando se extiende una gota de sangre de manera uniforme en una platina se forma al secarse una estructura homogénea cuyo patrón -el dibujo que se observa- es esencialmente similar en el caso de las personas sanas: una densa capa de áreas rojas -eritrocitos coagulados- interconectadas por líneas negras irregulares (fibrina) que llenan por completo todo el área. En cambio la imagen que se observa en la gota de una persona enferma –sea porque se encuentra en estrés oxidativo, sufre un problema de intolerancia o alergia, una patología o estrés emocional o psicológico- es anómala, desestructurada y con la red de fibrina plagada de anomalías llamativas: cambios de color, espacios abiertos, bordes difusos… Cambios que pueden seguirse con distintos análisis para ver si evolucionan hacia la destrucción completa o se van recuperando a medida que mejora el estado del paciente. El doctor Leandro Arbizu reconoce así su eficacia: “El test HLBO se ha convertido en una herramienta habitual de mi trabajo, tan importante como la historia clínica del paciente. Porque en la gota de sangre se refleja el estado de salud pasado y presente de la persona analizada”.

Fernando Guirado oyó hablar por primera vez del test HLBO en febrero de 1990 durante un seminario impartido por el antes citado Henk Oswald en El Escorial interesándose de inmediato por él y adquiriéndolo. Solo que con el tiempo comprobaría  en su consulta que la teoría no siempre encajaba, que no siempre se reflejaban en la gota de sangre analizada los problemas de salud que tenían quienes atendía. Así que empezó a investigar por su cuenta desarrollando su propia metodología, hoy muy avanzada tras más de veinte años de experiencia. Obviamente quisimos que nos los explicara.

-¿Cuál es el rasgo diferenciador en su manera de entender el HLBO?
-Mi experiencia con la Iridiología me llevó a la convicción de que la gota de sangre se puede leer de la misma forma que cuando se hace un diagnóstico por el iris y se ve el estado de los órganos en las diferentes zonas. He observado que todo el organismo está claramente representado en cada gota de sangre. Hoy sé que en el centro se refleja el sistema nervioso central y que a medida que se mira hacia el exterior se reflejan las demás zonas: la cabeza, los pulmones, el estómago, el sistema hormonal, la vejiga, los intestinos,  la zona genital, la piel… Y que puede valorarse el estado de salud de alguien a partir de la estructura de las proteínas; es decir, de si están más o menos compactas o estiradas, de si están o no abiertas, de si hay o no lagunas en su interior que se intercomunican, de si hay o no pequeños hilos o “manchas”… Todo eso permite extraer la información necesaria para conocer el estado de salud del paciente. Es decir, el test permite valorar a una persona de forma integral.

-¿Es entonces un método de diagnóstico?
-Los diagnósticos los hacen los médicos. Lo que el test da es información sobre el estado de los órganos y sistemas y sobre los factores de riesgo –predisposiciones- de las personas. Algo importante porque permite prevenir la aparición de una patología antes de que se manifieste; a menudo modificando solamente los hábitos de vida.
El test, por ejemplo, ayuda a entender por qué una persona tiene una patología ya que ésta puede aparecer -o agravarse su virulencia- por muchos motivos: problemas nerviosos y emocionales, alergias y/o intolerancias, déficits nutricionales, intoxicación, acidificación, mal estado del sistema inmune… Y eso es lo que podemos valorar con la gota de sangre. No se refleja la patología concreta pero permite vislumbrar las causas que han llevado a una persona a padecerla. La gota de sangre da a menudo una información bastante precisa del problema. Incluso de los problemas emocionales que se somatizan generando problemas físicos que luego son a menudo erróneamente tratados con medicamentos; porque no es lo mismo tratar una tendinitis con antiinflamatorios que afrontar su causa sabiendo que puede deberse a un problema intestinal, a una alergia alimentaria, a un problema de vesícula o de hígado… Analizando la estructura de la gota se puede, en suma, ver dónde está el origen del problema.

-¿Se puede distinguir analizando una mera gota de sangre si una patología tiene origen físico o emocional?
-Rotundamente, sí. Toda gota de sangre aporta información sobre el estado emocional de una persona. De la misma manera que aporta información sobre el estado del hígado, de si hay empantanamiento del mesénquima, de si se sufre inflamación intestinal, de si hay una andropausia acelerada, una hipercolesteremia, una notable pérdida de calcio, anemia, artrosis, artritis…
Verá, cuando hay un problema psicoemocional subyacente el centro de la gota está muy prieto, muy cerrado y oscuro; y al tiempo la zona del hígado se halla debilitada. A partir de ahí es el terapeuta quien debe averiguar la causa psicoemocional. Por eso el HLBO es una técnica de gran ayuda para psicólogos holísticos y psiquiatras. A fin de cuentas permite llegar a saber qué órganos están afectados por una alteración emocional; es más, se puede averiguar hasta cuándo tuvo lugar aproximadamente el problema.

-En tal caso, ¿es más importante lo que se encuentra en la gota o lo que se le dice al paciente?
Las dos cosas son importantes pero yo, generalmente, aplico el tratamiento en función de lo que aparece en el análisis de la gota. Un paciente puede por ejemplo sufrir fuertes migrañas -ante lo que un médico convencional se limitará a recomendarle ingerir analgésicos- y el test HLBO detectar que se las está provocando una vesícula sobrecargada y por, consiguiente, que el tratamiento para sus migrañas pasa en realidad por mejorar integralmente el proceso digestivo.

-¿Puede conocerse también el estado del sistema inmune del paciente?
Se conoce al momento. Cuando alguien tiene su sistema inmune deprimido la gota es blanquecina, sin The path of the sun through the sagittarius monthly horoscope via Wikimedia Commons. lagunas, sin oxígeno, sin proteínas. Y es algo más habitual de lo que parece. Yo soy de hecho más partidario por ejemplo de potenciar el sistema inmune que de afrontar con antimicrobianos la posible presencia de virus, bacterias u hongos patógenos. Porque estimulándolo se controlan todos esos microorganismos. He tratado a personas diagnosticadas con SIDA y basta ayudarlas a mejorar su sistema inmunitario para que puedan vivir una vida normal. Y lo mismo sucede si se trata de una hepatitis C. Incluso ante una infección bacteriana. ¿O alguien cree en serio que es mejor usar antibióticos manteniendo acidificado el organismo?

-¿Qué se ve en una gota de sangre cuando se ha extraído de alguien con una patología degenerativa?
-Una gota desestructurada. Depende en todo caso de cada patología y de cada persona. Ninguna gota es igual a otra. He visto muchos casos de esclerosis y en unas ocasiones el origen era una intolerancia alimentaria y en otros una irritabilidad nerviosa debida a un conflicto emocional. De hecho no todas las personas diagnosticadas con una misma patología presentan el mismo tipo deforme de gota. La gota de sangre ayuda a dirigir y entender el problema, a regular y regenerar todo lo que en la gota aparecen como ámbitos degenerados. En los casos de cáncer se ven unas “lagunas” que se comunican entre sí, una especie de bolitas que bailan en su interior y cómo los bordes de las proteínas están duros. Y puede verse asimismo cómo a lo largo del proceso de recuperación –cuando es posible- esos huecos se van rellenando.

-Y si se detecta un proceso degenerativo cerebral, por ejemplo, ¿es posible prevenirlo?
-La gota puede decirnos muchas cosas sobre el cerebro de una persona. A veces parece estar llena de una especie de nube blanca y eso indica que existe un problema de acidosis cerebral. Otras personas presentan la proteína muy marcada y eso indica un endurecimiento cerebral. Otras presentan el área endurecida y unos hilitos blancos que asemejan agua lo que indica un estado congestivo. Lo singular es que muchas de estas situaciones son consecuencia del abuso de medicamentos. Pues bien, cualquiera de esas situaciones puede acabar evolucionando en una enfermedad degenerativa y, sin embargo, una vez se identifica el mal y su causa -emocional o física- es posible tratar la patología con la terapia adecuada. El resultado depende ya de cada caso y de muy diversos factores. Lo que es evidente es que ayuda a detectar con mucha antelación esos estados y prevenir su progresión.

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-Hablando de prevenir… ¿Qué aporta el test en el ámbito de la nutrición?
-En la gota de sangre coagulada se ven perfectamente tanto las carencias nutricionales como los excesos al igual que el envenenamiento metabólico, las intolerancias alimentarias o los déficits de vitaminas y minerales. Cuando estuve en la facultad un catedrático de digestivo nos dijo que el 80% de las enfermedades del ser humano eran de origen metabólico; es decir, que las provocan lo que ingerimos. Y que estaba demostrado que en tiempos de guerra enfermedades como la obesidad, la diabetes o los problemas de artrosis prácticamente desaparecían. Apunté aquello mentalmente y decidí centrarme en el ámbito alimenticio porque, absurdamente, la medicina no valora ese aspecto adecuadamente pese a su importancia. Bueno, pues con el HLBO puedo identificar lo que le sienta mal a una persona y dirigir su dieta. Mire, la gente en general –y numerosos médicos- no entienden que muchos casos de asma y alergias respiratorias que se achacan al polen, al polvo o a los ácaros se deben a menudo a una contaminación interna relacionada con la ingesta de diversos alimentos, especialmente lácteos, cereales y azúcares. Y que en cuanto los eliminas de la dieta esos síntomas desaparecen.

-Un problema que es hoy una auténtica epidemia entre los niños…
-Cierto. Cada vez más niños están siendo medicados con antibióticos, corticoides y otros fármacos para poder respirar bien cuando en la inmensa mayoría de los casos el sistema respiratorio se carga de mucosidad debido a la ingesta de lácteos, harinas y azúcares… cuando no de otros fármacos o de algunos de los numerosos aditivos químicos que hoy lo contaminan todo. Es decir, que bastaría eliminar eso de su alimentación y su entorno para resolverlo; controlando el sistema inmune. Y el análisis de su sangre nos ayuda a saber dónde está el problema. Cuando la gota de sangre revela que en el área del intestino delgado hay mucha acumulación tóxica, por ejemplo, sabemos que generalmente el problema lo causan los cereales. Y cuando el problema se aprecia en la zona de la vesícula es que se trata de un problema de lácteos. Obviamente si lo que hay es una sobrecarga de ácido úrico es que hay intolerancia a los productos cárnicos y demás alimentos ricos en purinas.

¿Y se puede descubrir la existencia de tumores?
-Sí, pero no siempre con claridad; en dos casos no los descubrí. En uno la paciente venía sobrecargada de medicamentos y eso quizás enmascarara el problema; en el otro caso la paciente presentaba una situación de mucho estrés y tampoco aparecía con claridad el tumor. Lo que indica que el test es una herramienta muy válida pero sobre la que todavía hay que seguir trabajando; queda mucho por descubrir o por relacionar entre lo que la gota revela y la realidad del paciente. Pero hoy ya ayuda a fijar lo prioritario y a saber por dónde empezar un tratamiento. Eso sí, quienes requieren más cuidado son las personas que han estado más medicadas; los fármacos pueden ocultar los problemas del paciente.

-Una última pregunta: ¿tiene el test posibilidades aún por descubrir?
-Infiero que sí. A fin de cuentas cada gota es diferente porque cada persona es diferente. En todo caso existen características que son comunes y pueden valorarse de la misma manera. Es lo que nos permite saber cuándo una mala digestión se debe a causas emocionales o a una acidosis. O si un cólico lo provoca un problema visceral o nervioso. La gran ventaja sobre la medicina convencional es que la respuesta terapéutica siempre estará mucho más ajustada a las auténticas causas de la patología. Ahora bien, no es menos cierto que el test HLBO no es un método exacto ya que no es algo “mecánico”, depende del conocimiento, la experiencia y la interpretación correcta de la gota por parte del profesional terapéutico.  

Antonio F. Muro

Fuente: Discovery Salud
 

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