DE DONDE VIENEN LAS ENFERMEDADES
El cuerpo físico, el mental, el emocional y el espiritual son partes integrantes de cada persona. Están interconectados y forman una unidad. Lo que afecta a uno de ellos acaba afectando a los demás. Por eso debemos buscar, comprender y trabajar la causa de nuestras enfermedades, dolencias y problemas. Aliviar el cuerpo físico nos puede permitir un descanso, pero seguramente la causa persistirá y hará que vuelva otra dolencia igual o de diferente tipo.
En nuestro interior está la la capacidad de crear la enfermedad o de mantenernos sanos, depende de nuestra actitud, consciente y/o inconsciente.
Las personas poseemos un poder regenerador ilimitado. Si no sanamos es porque estamos demasiado ocupados creando las causas de la enfermedad o porque simplemente hemos creído no podemos superar nuestro problema. Es necesario una reconexión que se pierde en este mundo material para despertar nuestras capacidades de este “letargo”.
Recuperando nuestra plena consciencia aprendemos cuales son nuestras capacidades reales y las podemos usar en beneficio nuestro, de los seres que nos rodean y, también, de toda la creación.
Debemos conocer la causa para poderla transformar. A esto nos ayuda la técnica metamórfica. Nuestra sabiduría interior se reconectará con la causa del problema gracias a la eliminación de bloqueos y immobilizaciones que nos proporcionará la terapia. De esta manera, nos veremos liberados, comprendiendo la causa, aceptándola y recibiendo la enseñanza que nos había de proporcionar y el efecto, la dolencia o la enfermedad, desaparecerán.
A veces la terapia proporciona una comprensión de las circunstancias que ha pasado el paciente que puede ser consciente o inconsciente. A veces despierta el potencial curativo. A veces promueve la capacidad de aceptación. Y a veces ayuda a comprender, en casos terminales, que es el momento de abandonar esta vida, aunque eso pueda parecer duro, y ayuda a realizar el tránsito en paz. Todo depende de las necesidades del paciente.
Podemos llegar a comprender que nuestra existencia y las circunstancias que nos encontramos tienen un propósito, y que la información de este propósito se halla en nuestro interior, siempre ha estado ahí. La enfermedad es una oportunidad de aprender, de mejorar. El proceso de curación consiste en aceptarlo, aceptar la lección y dejar atrás la enfermedad.
Crisis de curación
El proceso de sanación puede exigir que se reviva un acontecimiento o un hecho traumático, desagradable o doloroso. Seguramente la dolencia estará provocada por la ocultación o la negación de esas circunstancias. El paciente necesita revivir circunstancias en las que se produjeron sentimientos, emociones, miedos, rabia, pena, dolor, etc., para poder comprenderlas y así liberarlas.
Revisitar esta experiencia dolorosa es necesario para comprenderla, aceptarla, comprender la lección y superar el problema, pero no deja de ser una experiencia dolorosa. Revivir emociones y sentimientos que se querían mantener en un lugar donde no podían ejercer ningún efecto no es agradable. Esto es lo que se conoce como crisis de curación. Cuando el temporal arrecia, si se llega a producir, el paciente se siente tranquilo y en paz, es capaz de estar sano, ha aprendido valiosas lecciones y el pasado ya no tiene poder sobre él.

